Una mirada que te acerca al mundo de los escritores y artistas de la provincia de Granma, Cuba.
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jueves, 21 de noviembre de 2019

Regresó Grandanza de México



Con la intención de mostrar  que la vida es más que sus problemas, surgió en México el festival  Rompiendo fronteras, al que asistieron    grupos de diferentes países y también Grandanza,  de Bayamo.
A su regreso, Félix Carballo Elizalde, director y coreógrafo de la compañía, ofreció sus impresiones:
“El encuentro tuvo por sede al Centro superior de arte Toltecallí, en el Estado de Nicolás Romero, se realiza a inicios de cada noviembre, celebrando el Día de los muertos, que no obstante su nombre, es la fiesta más linda en ese país.
“Presentamos las obras Todo mezclado y Mujer buscando su intimidad, una proyección de bailes populares cubanos, que tuvo una impresionante aceptación del público.
“También hicimos varias puestas de Vagabundo y Todo mezclado en Ciudad de México, San Luis de Potosí y en  la comunidad de  Olivar,  en el municipio de  Naucalpan.   
“Fueron  15 días de intercambio amistoso con valiosos exponentes de la danza contemporánea, para nosotros resultó un  evento de mucha fuerza  y de aprendizaje, los talleres  de danza aérea y la danza llevada al yoga constituyó  algo novedoso en el grupo”-precisó Carballo.
Grandanza es una compañía granmense, especializada en temas relacionados con  los conflictos sociales, la violencia contra la mujer y otros temas de la contemporaneidad.
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viernes, 26 de julio de 2019

Del Moncada al porvenir




El calendario marca el 24 de julio, es de noche y el Quinteto Entre Cuerdas irrumpe con la  apoyatura musical al poema Un largo lagarto verde, de Nicolás Guillén, en voz de los actores Maykel Amelia Reyes, Lizbeth González y Oscar Aguilar, al iniciar  la gala por el Día de la rebeldía nacional.
Un prólogo, tres actos y un sugerente título devienen aportes suficientes para validar la propuesta artística en 60 minutos, dirigida por el experimentado Fernando Muñoz Carrazana, quien, además, resultó su guionista.
Lo épico y el lirismo brillaron durante el recorrido por los principales acontecimientos acaecidos en nuestro  país, facilitados en pantalla por la edición  digital y de video, en la que no faltó la memorable respuesta del general Maceo frente a la  propuesta anticubana del español Martínez Campos:
-Guarde usted ese documento, así no nos entendemos,  
Con similar hidalguía  subieron a escena las ideas de Céspedes, Fornaris y Lucas del Castillo con La Bayamesa, interpretada por Mundito González y Eduardo Sosa, junto al tema Suplicio de Hatuey, de la autoría de Abel Guerrero Castro, interpretado por la vocalista Doris Steven y el Coro Profesional de Bayamo.
Nuevamente la  campana de La Demajagua llamó al combate y llegaron con sus palomas los enamorados de la esperanza; Abel, Melba, Martínez Arará…a presenciar el “Nacimiento de la Bandera”, movimiento coreográfico ejecutado por el grupo Co-Danza.
“En una esquina Tassende nos mira” -precisa en el programa del espectáculo el escritor granmense Luis Carlos Suárez Reyes y agrega: su asesinato no pudo apagar el fuego de esa mirada, ni borrar el ejemplo de tantos caídos por la definitiva independencia. No pudieron apagar los ojos de Abel Santamaría y la voz de Fidel alcanza voluntades como banderas”.
El guion recreó también  la histórica salida de la Generación del Centenario, al abandonar el Presidio Modelo, los posteriores días de la Sierra, la entrada victoriosa de los rebeldes a La Habana, la firma de la Ley de Reforma Agraria, la Campaña de Alfabetización, los días de Playa Girón y los memorables inicios del trabajo voluntario en Cuba, liderado por el Che Guevara.
De manera conceptual resultaron también meritorios la asesoría literaria, la dirección musical, el diseño escenográfico, de luces y la disposición del audio, todos  coherentes y dispuestos en función del espectáculo.
El elenco artístico, mayoritariamente juvenil, mostró sugerentes variantes  coreográficas e interpretativas con marcada intención: el regreso a Cuba, del entonces niño Elián González o el abrazo solidario de Fidel y Chávez, resultaron propuestas estéticas bajo el acompañamiento de  la Orquesta de Cámara de la ciudad, dirigida por el maestro Javier Millet.
El virtuosismo tocó de cerca al pianista Ariel Mastrapa y al violinista  Carlos Dalián, quienes junto al Dúo Diverso, a los  estudiantes de actuación  de la Escuela Profesional de Arte Manuel Muñoz Cedeño; la conducción de Yasmina Iglesias y Yunel Hernández facilitaron  la empatía durante el desarrollo de la producción artística.
Mención aparte mereció la ovación a la solista Magda Beatriz, por la magistral interpretación del poema Canto a Fidel, de Carilda Oliver Labra, reflejo de buena factura musical que cerró con broche reluciente el homenaje al protagonista de las ideas gestadas aquella mañana de la Santa Ana.  



jueves, 23 de mayo de 2019

Dueños de la noche



Aquí les dejo la crítica de Diana Iglesias a la compañía Bienandanza,  de la suroriental provincia de Granma, por la celebración de sus dos lustros de creada. Las fotos son de Luis Carlos Palacios Leyva.


La escenografía mínima y sugerente, los primeros pasos de la bailarina solista, el ambiente citadino y la música invitando al diálogo, preparan al espectador para una buen propuesta; el opening arriba como merece la juventud  de dos lustros de fundada que celebra la compañía  Bienandanza.
Lleva como título La dueña de la noche, la puesta atrevida y contemporánea, con coreografia de Martha Arelis González Paneque y la dirección artística y general de Yordany Batista Barea.
Ambientada las primeras escenas en la Cuba prerrevolucionaria, el cuerpo de baile acompaña a Yusleydis Rosales Álvarez, solista que cautiva por la expresividad y seguridad en los gestos y quien interpreta una mujer que, en época de bares y vicios, lucha por dejar de ser objeto de placer y sujeto de marginación.
Los bailarines siempre en escena, observadores de sus homólogos hacen un cuerpo de baile activo y movedor de sentimientos. Nada se esconde al público, con naturalidad ellos van moviendo la escenografía y dejan que la música enlace el conflicto y las soluciones, siendo la concepción sonora en sí misma coprotagonista, hilo dramático.
El recorrido es amplio, la más universal de las artes sirve a la escena de Bienandanza con buenos exponentes: Concha Buika, Chucho Valdés, Orlando Contreras, Kelvis Ochoa, Descember Bueno, Benny Moré, Los Beatles, Oscar de León, Hayla, Dielyi, Yumurí y sus hermanos.
Canciones cubanas que pertenecen al siglo XX y llegan hasta el XXI en perfecta secuencia armónica, transmitiendo clara evolución dramática, en las que la mujer descubre y asume nuevos roles, más humanos y dignos.
Con apenas 10 bailarines de fuerza interpretativa, colman el escenario y dinamizan escenas. Entre ellos los hay graduados de las escuelas Media Superior y aspirantes a graduarse.
Recrear con éxito una época pródiga en íconos musicales y artísticos como 1960 y décadas posteriores, requiere creatividad en el guión  y pericia en el trabajo de producción, este último asumido por Olga Lidia Pérez.
El  montaje como espectáculo para que el baile nutra, en el cual no falta la raíz africana en la cultura del archipiélago, es audaz y moderno en diálogo coherente con el diseño de luces y de vestuario, atractivos, que toman como referentes grandes obras de la escena y el uso del lenguaje oral, expresión de la sabiduría que contienen refranes y frases idiomáticas.
El refranero popular enlaza temas hasta avanzar en el  calendario musical y llegar hasta la actualidad  en la que la mujer lidera sus propias decisiones y el son cubano entonces es el paralelo de la libertad del ser.





miércoles, 5 de septiembre de 2018

Entre rumba y son

La fina llovizna  ofreció un toque distintivo a la segunda edición de Entre rumba y son, espacio de la bayamesa sede de la Unión de Escritores de Cuba (Uneac) en  Granma, coordinado con el Consejo provincial de las artes escénicas.
Esta vez, la joven saxofonista Biunaiky Jiménez Despaigne impartió la conferencia titulada El son, una especie de
recorrido imaginario por este género musical cubano, que fusiona elementos melódicos africanos y españoles.




Un sello de Entre rumba y son lo constituye el recorrido inicial alrededor del pozo de la institución, mientras se recrea la fábula en la que  Elegguá, una de las deidades de la religión yoruba, se invoca y acude al lugar, para abrir el camino al mejor desempeño de la actividad.
Su anfitrión, Félix Carballo Elizalde, director de la compañía Grandanza, precisó que en  el evento se reflexiona siempre, sobre el origen y trascendencia de los bailes de salón en la Mayor de las Antillas y cubre, a la vez, el vacío teórico de lo danzario musical existente en gran parte de la población bayamesa.
Dijo, además, que el proyecto también brinda a los asistentes la posibilidad de intercambiar criterios culturales sobre nuestros ritmos más prominentes y hacerlos protagonistas del baile de pareja que se aborde en cada ocasión.