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lunes, 15 de enero de 2018

Maceo, la necesidad de crear




Los académicos de las artes plásticas sostienen que los escultores utilizan como herramientas fundamentales para su trabajo la voluntad y la perseverancia, detalles presentes en el bayamés Juan Luis Maceo Núñez, ícono de esa manifestación en la suroriental provincia de Granma.   
Graduado de Escultura y Dibujo (1987), en la Escuela Nacional de Artes Plásticas, se burla de los malos tiempos con el carácter jocoso que le acompaña y la seriedad increíble que exige una profesión de mucho sacrificio.
-Cuéntame de tus inicios
-Nací en la Ciudad de los coches, el 4 de diciembre de 1968, desde pequeño mi mamá se percató de las facilidades que tenía para el modelado, sobre todo en plastilina, pasados algunos años me matriculó en la  Escuela elemental de artes plásticas Manuel del Socorro Rodríguez, que existía en ese tiempo.
“El profesor Alfredo Tornés, ya fallecido, ante la insistencia maternal, me asumió como oyente en su grupo, hasta que me dejó matricular para continuar los estudios. Luego me presenté por escultura al pase de nivel en Tarará y logré entrar a la Escuela Nacional de Artes Plásticas, en La Habana.
“Un mundo totalmente diferente, con una dinámica cultural más intensa  a la vivida en Bayamo: visité por vez primera el Museo nacional de Bellas Artes, galerías, funciones de ballet, teatros que jamás imaginé, tuve  profesores de los más reconocidos del país…en fin,  la etapa más linda de mi vida”.
-¿Y una vez graduado?
-Regresé a Bayamo para trabajar como profesor en la misma escuela que me formó en los inicios, sentía la necesidad de transmitir lo aprendido hasta entonces, pues me gusta la docencia. Después me trasladé, por contrato, a la Escuela profesional Oswaldo Guayasamín, donde impartí clases de dibujo, pintura…También trabajé como director de la galería-taller Pequeña dimensión.
-¿Escultores de referencia?
-Henrry Mourt es un paradigma internacional para cualquier escultor, uno de los símbolos de las artes visuales, también admiro a los cubanos Rafael Consuegra Ferrer, modelo a seguir como artista, persona y creador, también a José Villa Soberón, ícono de lo figurativo, con una visualidad muy contemporánea en esa manifestación, Pánfilo Cañizares, Enrique Angulo… son personas que jamás debo olvidar, porque me enseñaron los secretos y el camino de esta profesión.
-¿Cuál es tu escultura más representativa?
-Muchos me recuerdan por el coche enclavado a la entrada de Bayamo, por la carretera de Las Tunas, sin embargo, me siento muy feliz con una obra en mármol emplazada en el área exterior del hotel Guacanayabo, de Manzanillo.
“La diseñé especialmente para ese lugar, impecable por su jardinería y ubicación, me complace el resultado desde el punto de vista técnico y de realización, además porque la ciudad tiene para mí una significación muy especial, por el inigualable olor del mar que se respira  y por los amigos que allí viven.
“Si lo logré o no es un criterio que respeto, pero estoy muy contento con ella”.
-Acabas  de arribar a tus 30 años de vida artística, ¿cómo lo asumes?
-Con mucho trabajo, recientemente  inauguré mi expo Tres veces diez, que funcionó muy bien, realizo muchos dibujos abstractos y figurativos en los que aparece el hombre como eje central del conflicto social.
Incursiono en la fotografía que comencé como hobby, ahora es parte de mi obra, para agenciarme nuevos premios y comercializar algunas piezas, con más experiencia, trato de enfrentar la vida diferente.
“Me siento rodeado de muchos amigos, de personas muy importantes, que luego te ponen la mano sobre el hombro para reconocer lo realizado.
“Cuento con numerosas exposiciones personales y colectivas, tengo grandes premios, una gran cantidad de esculturas emplazadas en lugares trascendentes del país: Ciudad de La Habana, Cayo Coco, Isla de la Juventud, Santiago de Cuba…”
-¿Y la Uneac?
-Entré por derecho propio en un momento oportuno, cuando tenía una obra bastante madura, el proceso fue riguroso y me alegro, es un reconocimiento a mi trabajo. Soy de los que apuesta por la dignidad de esta institución cultural vanguardista.
-¿Un mensaje?
-Los artistas deben tener la necesidad espiritual de crear más allá de la aspiración material, porque  diariamente nos convertimos en una especie de portavoces para aquellas personas comunes, que no cuentan con las herramientas para decir lo que sienten. De esa manera se cumple el concepto de la utilidad en nuestro trabajo y eso es lo más reconfortante.
Jamás debemos perder ese complemento tan cardinal para un artista, la constancia, que es generadora de beneficio, ni el deseo de crear ante la carencia de materiales o porque la comercialización es mala.
Tales preceptos siempre laceran la obra y la vida de cualquier creador.
-¿Qué piensa del tiempo transcurrido?
-Que hoy es mi primer día de trabajo y tengo mucho por hacer todavía.